lunes, 6 de septiembre de 2010

Contacto directo con familiares selló un mes de tragedia minera

Hettiz, hija del minero talquino José Samuel Henríquez, relató el encuentro telefónico y visual que sostuvo ayer con su padre

TALCA.- Un mes de la tragedia minera se cumplió ayer, luego de que 33 mineros quedaran atrapados a cerca de 700 metros de profundidad en la mina San José. Para conmemorar tal fecha, los familiares y trabajadores en torno a las labores de búsqueda recordaron el accidente tocando las bocinas de sus vehículos.

El sentido gesto se desarrolló a las 13.45 horas, momento exacto en que se produjo el hecho que mantuvo a todo el país triste, luego esperanzado y finalmente desbordante tras la certeza de que estaban vivos. Posteriormente, los emocionados parientes subieron hasta el cerro ubicado al costado de la mina donde están erigidas las banderas que representan a los trabajadores.

En el lugar vociferaron gritos de esperanza y apoyo, junto con cantos dedicados a los 33 hombres. Fueron acompañados por el ministro de Minería, Laurence Golborne, quien izó una bandera en el cerro y, a través de un megáfono, mencionó el nombre de cada uno de los atrapados.

Sin embargo, las emociones no pararon ahí. Más tarde, pasadas las 16.00 horas, los mineros pudieron finalmente mirar a sus seres queridos. Se realizó una nueva videoconferencia, pero a diferencia de la del sábado, los trabajadores vieron a sus cercanos a través de una cámara. Entre ellos estuvo Hettiz, hija del minero talquino José Samuel Henríquez, quien desbordaba alegría tras esta primera conversación con su padre.

“Fue maravilloso. Afortunadamente ocurrió un problema con las baterías para que ellos pudieran vernos y, en ese rato que las mandaron, tuvimos todos esos minutos de demora entre que la paloma baja para solamente conversar con mi papá. Estuvimos todo ese rato por teléfono, tenía el ánimo increíble y le di la sorpresa para que conversara con mi mamá. Puse los altavoces, se pusieron a hablar y yo ‘tocando el violín’. Luego llegaron las baterías y estuvimos cinco minutos más viéndonos. Al final sumamos como 18 minutos”, relató.

ALEGRÍA

Hettiz recalcó que su padre se veía muy contento y con una energía increíble, más aún luego de conversar el sábado con su otra hija, Karen, y ayer con ella y su mamá. Además, logró hablar con otras personas que estaban en la casa de Talca y subrayó que este acto fue una inyección de felicidad y esperanza luego de tantos días de sufrimiento y espera, pero siempre con la certeza de que José Samuel se encontraba bien.

“Haber visto a mi padre es una alegría inmensa. Al final es una recompensa por tanta espera el primer día… Él nos contiene y, anímicamente, entrega una energía tremenda y una paz que tiene que es muy grande. Va a haber otro contacto entre sábado y domingo y, después, se dejará sólo uno de los sondajes para comunicación. La idea es estar contactados las 24 horas pero obviamente todo será regido por el psicólogo. Creo que seguirán siendo cinco minutos, es más que suficiente y dieron muy buenos resultados”, agregó.

También, luego de tanta espera y haber pasado momentos fuertes encerrados al interior del yacimiento San José, la joven destacó que los mineros se están poniendo cada vez más exigentes y pidiendo más cosas. Por ejemplo, su padre pide más biblias de las ya enviadas y sus lentes para leer las letras pequeñas.

ESPOSA

A cientos de kilómetros del lugar donde permanece atrapado José Samuel Henríquez, ayer se mostró feliz su esposa Hettiz Berríos. Si bien era el día en que se cumplía un mes de la tragedia minera, nada ni nadie pudo empañar la alegría de haber escuchado el día anterior a su marido y, horas más tarde, poder conversar con él a través del sorpresivo enlace.

No estaba en la mina San José. Su hija Karen, quien entró a dialogar con su padre en la breve videoconferencia el sábado, llamó a su mamá, puso el altavoz del equipo celular y la hizo partícipe de la conversación. “Fue una emoción tremenda escucharlo. Un mes que no lo oía en directo pero lamentablemente no podía decirle nada, solo yo lo escuchaba. Lo encontré con la voz y el ánimo súper bien”, manifestó.

La mujer relató que ayer todos quienes fueron a comprar a su almacén la felicitaron ya que la conversación salió en televisión. Algunos incluso bromearon con que notaban que no había adelgazado. Finalmente pudo dormir tranquila, “me faltaba escucharlo, fue emocionante, es la alegría más grande de estos días poder oírlo”, agregó, sin saber que horas más tarde podría hablar con su esposo.

Está decidida a viajar al norte. Iba a hacerlo anoche, luego que supo que nuevamente hoy podrían comunicarse, pero prefirió esperar unos días frente a una posible escasez de pasajes entre Santiago y Copiapó, y decidir quién cuidará a su nieta de siete años. “Desde un comienzo tuvimos una fe sumamente grande, no podía tener la cara larga ni andar llorando porque sabía que estaba bien… Hay algunos que no creen en el poder de Dios, acá llegaban a verme algunos amigos y me preguntaban si creía que mi esposo estaría bien después de tantos días. Decía ‘pobrecitos, no saben o no conocen a Dios’. En vez de levantar el ánimo trataban de bajarlo, aún así estaba bien acorazada”, relató.

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