jueves, 27 de mayo de 2010

A 90 días del gran remezón, Talquinos esperan reactivación del comercio y participación ciudadana

A tres meses de la tragedia que cambió la historia de la capital regional, sus habitantes anhelan mayores oportunidades de opinión en el proceso y más agilidad en el restablecimiento de los locales de ventas.

TALCA.- La capital regional es una ciudad que no descansa desde la madrugada del 27 de febrero. Sus habitantes han forjado un presente de superación que permita olvidar las complicaciones del devastador movimiento sísmico que acabó con la tranquilidad de una ciudad en desarrollo. Los talquinos continúan en su lucha diaria, sin amainar su convicción por torcer la mano del destino y esforzarse por un futuro más austero conservando el espíritu por salir adelante. Lejos del pesimismo, las calles de Talca han presenciado una comunidad que acusa el golpe pero se levanta con ideas y trabajo.
Luis Barrientos es secretario de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos ‘Sur-Poniente’, agrupación que reúne el trabajo de una cincuentena de agrupaciones sociales que claman por mayor participación en la reconstrucción: “Creo que las autoridades encargadas de rehacer esta comuna están olvidando a las organizaciones sociales, a los vecinos. Nosotros tenemos intenciones de participar y ser escuchados, de plantear nuestros deseos para la nueva estructura que tendrá esta ciudad, (pero) tenemos que enterarnos de los proyectos por la prensa sin que el municipio o el gobierno regional se acerquen a nosotros para lograr una participación de la comunidad en estos proyectos”. Barrientos insiste en mayor comunicación entre las entidades y los pobladores, siendo las juntas de vecinos un punto de conexión que ha sido desechado a pesar de su capacidad de organización e información sobre sectores específicos de nuestra comuna: “Muchas veces los vecinos nos consultan sobre los procesos de demolición, las entregas de mediaguas o la disponibilidad de subsidios, siendo una información que no contamos, a pesar de nuestra capacidad de accionar sobre los contenidos sociales”.
En el centro de Talca, Rosa Castillo manifiesta su interés por la recuperación comercial. Trabaja en las cocinerías del mercado de 6 Oriente con 2 Norte y espera que una solución definitiva les permita contar con nuevos recintos de trabajo: “Hay mucha gente que perdió sus negocios, su fuente de trabajo y está tratando de desenvolverse en la calle. Nosotros tomamos esta situación como algo precario y esperamos encontrar un espacio donde reubicar nuestro trabajo, pensando en las lluvias que a veces impiden atender público”.
José Cruces atiende un almacén y busca que la reactivación pueda impulsar el desarrollo de comerciantes locales: “Existen incentivos para las grandes empresas, pero es muy poco el apoyo que hay sobre los microempresarios, gente que estuvo más expuesta a perderlo todo y que no cuentan con herramientas financieras para salir adelante. El terremoto significó la pérdida de muchas inversiones pequeñas que deben ser recuperadas por el Estado, sin que la ciudad pierda una fuerza laboral que nace desde sus comerciantes”.
En materia laboral, muchos están conformes con la sorpresiva demanda que hoy existe sobre algunos oficios. Eugenio Cabrera es maestro carpintero y manifiesta su conformidad frente a las nuevas plazas laborales que surgen para los obreros talquinos: “El rubro de la construcción estaba agotado y muchas personas estaban sin trabajo, por lo que en cierta medida este terremoto ha recuperado una fuerza laboral que estaba sin grandes apoyos. Está el Cuerpo Militar que ofreció a la población un trabajo pequeño que permita un ingreso extra a las familias beneficiadas. Obviamente que mucha gente perdió su trabajo por los derrumbes, pero creo que los obreros están siendo beneficiados con esta situación de emergencia, creo que se abrirán nuevas oportunidades de trabajo para Talca, lo que será bueno para todas las personas”.

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